El 17 de marzo se celebra el día de San Patricio, patrón de Irlanda.

En todo el mundo se consumen al día 5,5 millones de pintas de Guinness, pero el día de San Patricio ese número aumenta hasta los 13 millones. En realidad este día de fiesta se convirtió en fiesta nacional un poco por casualidad. Originalmente era un día de fiesta como cualquier otro, pero cae en medio de la Cuaresma.

La Cuaresma implica la abstinencia de cualquier tipo de lujo, y la fiesta de San Patricio permite que todo el mundo se tome un descanso.

En Dublín los preparativos para el día de San Patricio son la excusa perfecta para cuatro días de festival en el que encontrarás desde salsa hasta céilís (danza tradicional). El desfile del día de San Patricio más antiguo de Irlanda es el de Wexford. Empezó a celebrarse en 1917 y todavía goza de excelente salud.

El que empieza antes de todos es el de Dingle, al oeste. Todo comienza a las 6 de la mañana cuando la Banda de Pífanos y Tambores de Dingle toma las calles.

En Limerick en el día de San Patricio se celebra el Desfile y Concurso Internacional de Bandas; mientras que en Cork se afirma despreocupadamente que “HAY QUE estar en Cork durante el Fin de Semana de San Patricio”.

El Condado de Armagh tiene vínculos muy estrechos con San Patricio. Fue aquí donde el Santo fundó una de sus iglesias, y por eso es natural que su festival de San Patricio sea el más largo de toda Irlanda.

MÚSICA CELTA

Música celta es el término utilizado para describir un amplio grupo de géneros musicales que parten de la tradición musical popular de los pueblos considerados de tradición celta de Europa Occidental. Como tal, no existe un cuerpo musical real que pueda ser descrito como celta, pero el término sirve para unificar tanto músicas estrictamente tradicionales de determinadas regiones geográficas, como un tipo de música contemporánea de raíz folklórica con un mismo origen etnológico y musical.
El término significa principalmente dos cosas: en primer lugar es la música de los pueblos que se autodenominan celtas, a diferencia de, por ejemplo, la música francesa o la música inglesa, definidas por existir dentro de unas fronteras políticas claras. En segundo lugar, se refiere a las características que serían exclusivas de la música de las llamadas naciones celtas. Algunos, como Geoff Wallis y Sue Wilson en su obra The Rough Guide to Irish Music, insisten en que muchas de las tradiciones agrupadas en la etiqueta “celta” son ostensiblemente diferentes entre sí (por ejemplo, la gaélica y la bretona) y en realidad tienen nada o poco en común. Otros, sobre todo músicos como Alan Stivell, dicen que sí lo tienen, en concordancia con estudios más antiguos.
A menudo, por su amplia difusión, el término “música celta” se aplica a la música de Irlanda y Escocia ya que ambos lugares han producido estilos bien conocidos que comparten muchos y evidentes rasgos comunes, tanto en lo musical como en lo lingüístico (cultura gaélica). Sin embargo, es notable que los músicos tradicionales irlandeses y escoceses evitan el término música celta, excepto cuando se ven obligados a ello por las necesidades del mercado, y cuando se producen en festivales de música celta fuera de sus fronteras. La definición se complica aún más por el hecho de que la independencia permitió a Irlanda promocionar la música celta como un producto específicamente irlandés, quedando así difuminados sus lazos musicales con la vecina Escocia (lazos que han sido en gran parte reestablecidos por los músicos modernos). Escoceses e irlandeses, aunque distintos y separados en lo político, comparten una misma ascendencia cultural y, por consiguiente, puede hablarse de un patrimonio musical celta (o gaélico) común a ambos.
Estos estilos gaélicos gozan de renombre internacional debido a la influencia de irlandeses y escoceses en el mundo de habla inglesa, especialmente en Estados Unidos, donde tuvieron un profundo impacto en músicas americanas como el bluegrass y el country.
La música de Gales, Cornualles, la Isla de Man, Bretaña, Galicia, Asturias, y algunas zonas de Cantabria León y Portugal son a menudo etiquetadas también como “música celta”, aunque poco tienen que ver sus respectivas tradiciones con la música que constituye su principal referencia, es decir, la gaélica de Irlanda y Escocia. El movimiento musical celta, de carácter romántico vinculado a veces a reivindicaciones de minorías culturales y nacionales, es particularmente fuerte en Bretaña, donde diversos festivales de música celta tienen lugar a lo largo del año, en paralelo y concordancia con otras celebraciones tradicionales (fiestas locales y festoù-noz) en las que la música bretona tiene un lugar destacado y que acogen bandas y músicos de otros países de tradición celta. Del mismo modo, Gales mantiene sus antiguas celebraciones, como el Eisteddfod. Existe además una dinámica escena musical en el seno de las comunidades extranjeras de origen irlandés y escocés, especialmente en Canadá, donde se unen grupos de tradición bretona, y en los Estados Unidos.

¿QUIÉN FUÉ SAN PATRICIO?

San Patricio nació en el 387 en Kilpatrick, cerca de Dumbarton, en Escocia. Su padre era oficial del ejército romano. Piratas irlandeses tomaron prisionero al joven Patricio de 16 años y lo vendieron como esclavo. Pasó seis años en Irlanda, donde aprendió a hablar el idioma celta. Consiguió fugarse y se marchó a Francia para prepararse para la vida monástica, y se ordenó sacerdote. Cuando contaba con 46 años de edad decidió volver a Irlanda para evangelizar a sus habitantes. Y allí permaneció casi tres décadas, hasta su muerte el 17 de marzo del año 461.
Una tradición cristiana dice que Patricio explicaba el misterio de la Santísima Trinidad usando un trébol de tres hojas. Por eso ese día se ha instaurado como costumbre llevar un trébol en la celebración de su festividad. También es habitual vestirse de color verde e incluso teñir con este color la cerveza en honor a Irlanda, también apodada la “Isla Esmeralda”.

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