HISTORIA DEL CARNAVAL EN GRAN CANARIA

En Gran Canaria el origen del Carnaval es difícil de precisar, de hecho existen varias teorías al respecto. Sin embargo todas ellas coinciden en que se inicia en el siglo XVI cuando comenzaron a popularizarse los “Bailes de máscaras” que se habían importado desde Italia. A esta particularidad se suma un conjunto de tradiciones populares relacionadas con las costumbres, primero paganas y después cristianas, que explican la celebración del Carnaval a finales del invierno, en fechas previas al tiempo de Cuaresma y que relacionan esta festividad con rituales de purificación y fertilidad (donde se simbolizaba el cierre de un viejo ciclo para dejar paso a la primavera).

Pero la expresión más popular del Carnaval Tradicional está en la crítica social donde se invierten valores y papeles, viene a ser una versión moderna de las Saturnalias romanas (tiempos de veneración a Saturno, dios de la agricultura, donde amos y esclavos intercambiaban roles). Esta actitud irónica y paradójica desencadena la burla y la crítica hacía el sistema político y social; rasgos que han perdurado hasta la actualidad, donde el elemento carnavalero más directo y característico es la Murga.
De forma específica, los comienzos del carnaval están relacionados con la figura de Bartolomé Cairasco de Figueroa, responsable del primer “baile de máscaras” de la Isla. Éste conoció el carnaval durante su estancia en Italia y de allá lo traería a Gran Canaria. Gracias a antiguos documentos podemos saber, que los primeros “bailes de máscaras” de la Isla eran parecidos a los que se realizaban en el carnaval de Venecia, y los organizaban las clases altas de la sociedad grancanaria (desde el siglo XVI) donde se podía disfrutar del baile, la música, el juego, las representaciones teatrales y las actuaciones de agrupaciones musicales, las cuales son nombradas en los documentos como “comparsas”.

Por otro lado, estaría el otro carnaval, el del pueblo llano, que sufriría prohibiciones por parte del poder político y la Iglesia, que a diferencia del anterior, se celebraba en la calle, en tabernas y plazas. Era un carnaval más participativo y ruidoso, donde también participaban unas “comparsas” que nacían de manera espontánea en forma de parrandas de amigos que iban de plaza en plaza. A falta de disfraz se recurría a pañuelos en la cabeza, chaquetas por el revés, ropas usadas, etc.

Poco a poco el disfraz se fue convirtiendo en el elemento fundamental del carnaval. También destacaban en ambos carnavales las caretas, antifaces y máscaras; en el carnaval de la alta sociedad éstas eran de influencia veneciana y en las clases más humildes se recurría a caretas que se hacían de cartón o con una “talega”. El uso de las máscaras era incómodo para las autoridades y fue motivo de persecuciones y prohibiciones, ya que la máscara no permitía la identificación de las personas y en algunos casos, muy excepcionales, eran usadas para ajustes de cuentas y venganzas. A pesar de todo ello, el uso de la máscara no pudo desaparecer, tal es el punto que en Canarias, tenemos el caso de las “tapadas” (siglos XVIII-XIX), que es el nacimiento de las famosas “mascaritas canarias”, por lo general eran mujeres, aunque también podía haber algún hombre que se hacía pasar por mujer, lo cual fue muy criticado por la Iglesia.

En la segunda mitad del XIX nacen en Canarias, las primeras sociedades de ocio, culturales y deportivas, que fueron determinantes para los carnavales en las Islas durante dicho siglo y en los años del período franquista. Algunos acontecimientos históricos condicionaron la celebración del carnaval como fue la dictadura de Primo de Rivera, la Primera Guerra Mundial, la división provincial del Archipiélago… a lo que se unía las prohibiciones y regulaciones del poder político y eclesiástico que trataban de impedir el carnaval. Solamente con la II República se pudo liberar al carnaval de las trabas del pasado. Durante la Guerra Civil no se celebraron carnavales, una vez acabada, y a pesar de las dificultades, los más carnavaleros iban de casa en casa, visitando a amigos y familiares pidiendo huevos para hacer las “tortillas de carnaval”. Los bailes se realizaban en las sociedades recreativas y culturales (en Las Palmas de Gran Canaria, se celebraban en el Gabinete Literario, en el Club Náutico o en el Círculo Mercantil, bajo los nombres de “Reuniones Infantiles” y “Bailes de Trajes”).

Se fue permitiendo, con posterioridad, la celebración en algunos municipios. El carnaval se “disfrazó” de “Fiestas de Invierno”, y así se reiniciaron los festejos en Agüimes, Telde, Montaña de Cardones (Arucas) y Santa María de Guía en Gran Canaria. Y unos años después, Ingenio, Agaete y Gáldar. Con la llegada de la democracia a España, la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria, y gracias a Manuel García Díaz, presidente de la Asociación de Vecinos de La Isleta, celebraba sus primeros carnavales modernos. El carnaval se quitó el disfraz de “Fiestas de Invierno” y volvió a ser carnaval. Con éste, surge el fenómeno de las murgas, que sin ningún tipo de censura criticaban al poder y la gestión municipal de alcaldes y concejales. La “mascarita” tradicional comienza a desaparecer, sólo perviviendo en Agüimes, dando paso a la confección de disfraces más elaborados. Las caretas y antifaces, ceden el testigo a un maquillaje más artístico y también aparecen las pelucas.

El carnaval actual, a pesar de cambiar de forma, sigue teniendo el mismo espíritu que el de las décadas anteriores. Debemos destacar la importancia del carnaval tradicional como parte de la cultura canaria, así como evitar su desaparición con la entrada de un carnaval más espectacular, vinculado hacia la promoción turística.

AUTORES: Artículo escrito y documentado por Sara Galván Suárez y Jesús Rodríguez Santiago. Alumnos de La Facultad de Geografía e Historia de la ULPGC en prácticas en la FEDAC 2014.

BIBLIOGRAFÍA:
GALVÁN, A. (1987) Las fiestas populares canarias. Santa Cruz de Tenerife, Ediciones Canarias, S.A.
BETANCORT, JM; MARINO, A; LUNA, JM; TRUJILLO, JF. [Coords.] (2011) Chicharrero de corazón, Santa Cruz en Carnaval. Santa Cruz de Tenerife, Ediciones Idea.
GUIMERÁ, R. El Carnaval de Agüimes. Apuntes para la Historia de los Carnavales señeros de Gran Canaria (vol. 1). Gran Canaria, Ayto. de Agüimes.

Cabalgata

El Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria y el Carnaval Internacional de Maspalomas son actualmente las dos fiestas carnavaleras más populares y con mayor arraigo de la isla de Gran Canaria, tanto para los habitantes cómo para los miles de turistas que nos visitan en estas fechas tan señaladas.

Durante las fiestas se celebra la Gala de Elección de la Reina, el Concurso de Murgas y la Gala de Elección del Drag Queen del Carnaval. Esta última se inició en 1998 y fue precisamente el carnaval de la capital grancanaria el primero de España en incluir dicha modalidad.

La participación masiva de ciudadanos en la Gran Cabalgata, más de 200.000 personas; los conciertos y las noches carnavaleras, en los chiringuitos, chiringays y el Entierro de la Sardina, cierre de la celebración, son algunos de los signos de identidad de las Fiestas de Carnaval en Gran Canaria.

http://www.lpacarnaval.com/

http://carnavalinternacionaldemaspalomas.com/

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