CHÂTEAU ROUGE presentan su nuevo disco, música de raíz norteamericana hecha en Gran Canaria.
Château Rouge se define como un grupo de southernrock experimental que intenta traer una reminiscencia de la música mestiza cajún de Nueva Orleans a la escena de la música original hecha en Canarias. Influencias de cuatro miembros que, dentro de su propia esfera personal, consiguen un estilo propio revestido de matices neotradicionales del country y el folk americano desembocando en un rock oscuro y pantanoso de cosecha propia. Gritos desgarradores, slides, dobro, guitarras distorsionadas, líneas de bajo jugosas y ritmos de batería setenteros son alguno de los elementos que se entremezclan para ofrecer un proyecto artístico arriesgado, fresco y nuevo. Tras estos casi 2 años juntos, sus cuatro miembros, Vicen, Neti, Saúl y Daniel, se arman de valor presentando un nuevo álbum intentando demostrar que siguen existiendo proyectos ambiciosos dentro del panorama regional, preparando a su vez un acercamiento a la proyección nacional e internacional.
Este primer álbum profesional tiene a sus espaldas una saga de buenas personas y profesionales de la música que han querido aportar su grano de arena tanto en la grabación como en el proceso de mezclado. Su producción se ha realizado en los Estudios de Arena Digital con sede en Tenerife y en los Estudios Red Beard con la coordinación de Jaime Fleitas.
El disco homónimo (Château Rouge) podría definirse como una obra de teatro separada canónicamente en cuatro actos. Un monólogo dramático que intenta estudiar las relaciones interpersonales más traumáticas y que teoriza sobre los pormenores más solidarios, así como los más escabrosos de la propia naturaleza humana. No es sorpresa que el disco empiece con “I did my Time” la historia de una ruptura emocional problemática que provoca ira y desconcierto de los propios artistas. Así lo plasman en la letra en inglés: “Lo único que quieres escuchar es que yo estaba equivocado y tú tenías la razón piensas que estoy llorando y piensas que he tocado fondo. Enséñame un poco de autoestima ()”. Este mantra es un mantra con una voz desgarradora que se repite como se repiten los argumentos en las discusiones cotidianas de cualquier índole. Los riffs distorsionados de guitarra y la melodía pegadiza del dobro consiguen adornar un primer acto lleno de frustración y dolor al que precede la única balada del disco: “About what you do”Esta composición tiene una de las consecuciones rítmicas más bellas que el grupo ha podido idear durante el proceso creativo. Se trata de una canción que simboliza la diplomacia tras una grieta emocional profunda: “No te arrepientas de todo lo que hagas o todo lo que digas, ¡vamos! ¡Tomémonos un respiro! Si te vas a quedar yo me quedaré, esta noche sigue viva ¡Disfrutemos de ella! Moriremos cualquiera de esto días” La reconciliación queda lejana dentro de los corazones de los compositores. Sin embargo, lo que prevalece es un mensaje de esperanza.
Tras estos dos primeros actos. El monólogo se vuelve más introspectivo y oscuro. La tercera canción es “Wolves” la historia de uno de los miedo más primarios que existen: La soledad. Es corriente que después de la tormenta venga la calma exterior, sin embargo, las dudas atormentan el subconsciente con preguntas como “Parece que has llegado al final del camino ¿Qué tal estás?” “¿Te has dado cuenta de que estabas equivocado?”. En esta canción, el grupo presenta esta Caja de Pandora existencial con una potencia musical enérgica pero manteniendo los matices acústicos que tanto los caracteriza, todo adornado con gritos de lobos moribundos en el culmen de la composición. Una obra desgarradora y potente a partes iguales.
No obstante, es en el final de la obra donde podemos apreciar el éxtasis del propio disco. “Flawless” es la canción predilecta de este album y se corona como una de las favoritas del grupo. “Y después apareces vestida como si estuvieras en el País de la Maravillas. Eres perfecta, querida. Puedo ver tu fuego”. Esta canción son sentimientos encontrados: es violenta, es sucia, el blasfemia y el sodomía. Es una canción brutal como la propia cultura simbolizada también en un mantra; un broche que finiquita el monólogo, o mejor dicho, este album.
FOTOS E ILUSTRACIÓN Disco:
Rubén Hernández: Ilustrador
Isabel Mondragón: Fotógrafa
Fotos auditorio Alfredo Kraus Nacho González Oramas

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