Canción de autor inclasificable de cuño canario, la fusión de culturas distantes a las que une el riesgo y buen gusto en letras y armonías, y la recuperación en formato CD de la identidad sonora en las Islas, ilustran la banda sonora que saluda la primavera. Fuel Fandango estrena en abril su tercer disco Aurora. Llamado a ser por razones obvias uno de los discos de 2016, la primera píldora es Salvaje, adelanto en formato videoclip que coronaba el cierre de febrero como anticipo de una docena de canciones en las que Alejandro Acosta, Cristina Manjón, Nita, y Carlos Sosa, borran las frágiles fronteras de estilo entre funk, electrónica y flamenco en las que se apoya su discurso musical. Colaboraciones de Estrella Morente y Niño de Elche, entre otras, arropan una aventura discográfica a la que le queda por delante el complejo reto de equiparar los números que deja su anterior Trece Lunas (2013), en cuanto a impacto de público y crítica y kilómetros que les llevó a recorrer ciudades en tres continentes. El single Salvaje, que ha tenido en tareas de coproducción a Steve Dub, habitual en los trabajos de Chemical Brothers, es indicio de nuevos tiempos en el universo de Fuel Fandango, y argumento de peso para una gira nacional cuando corra la primavera. Si el debut Fuel Fandango (2011) fue el punto de partida con un ejercicio de fusión en el que pocos habían reparado, o quienes lo habían hecho no tenían el duende que atesoran Ale, Nita y Carlos, y Trece Lunas (2013) la sofisticación del concepto musical, de Aurora (2016) se espera algo grande. Al tiempo.

En otro estilo radicalmente opuesto se mueve José Antonio Fajardo. De su voz y manos ha salido uno de los discos más brillantes licenciados en el ocaso de 2015 con un título que refleja su contenido: Arrullo magnético (Repetidor). Si la carpeta en la exquisita edición en vinilo, con diseño de Rafa Jaramillo, es una obra de arte a modo de celdillas animadas que trazan el correlato del álbum, el contenido es más intenso y destila ese magnetismo que obliga al oyente a repasar una y otra vez todas y cada una de las diez canciones que lo forman. Emotivo e hiriente, melancólico y rabioso, el segundo disco de Fajardo ha tardado en emerger desde que marcara su territorio con el álbum de debut en 2009. En medio, el Ep Muñecos (2011) y el single S/T (2014), y colaboraciones con Malcortado, hasta llegar a este ejercicio superlativo de autor esculpido a guitarra y voz. Canción desgarrada que hace bueno el oficio del compositor -el rol de cantautor se diluye en manos de Fajardo-, mínima expresión para un resultado superlativo desprovisto de artificios y de contaminación acústica. Ahí quedan temas como el que da título al disco, Dónde está, Batalla vencida, Basáltico, Sangre, Puñal o Esto, piezas que sitúan a Fajardo en otra galaxia, la del Arrullo magnético.

Y del presente a la década que cambió la vida para siempre, de la mano del sello tinerfeño Los Ochenta Pasan Factura. En 1986 se editaba una casete El Placer, un proyecto que reunía a Alfredo Llanos, Manolo Llorente, Felo Fernández, Jorge Still, Eduardo Langlento y Hugo Westerdahl, que ahora recupera en CD la disquera tinerfeña. Grabado en cuatro pistas, se trata de un documento que cimenta la historia del rock tinerfeño.

http://www.los80pasanfactura.com/el-placer.html

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