La decimosexta edición del festival internacional de cine de Las Palmas de Gran Canaria continúa creciendo en la línea tomada tras la puesta de largo en la dirección del festival por parte de Luis Miranda el pasado año. Con la inclusión de nuevos talleres, mas jornadas de industria y la adopción definitiva del Monopol Music Festival obteniendo un éxito rotundo con lleno absoluto en las salas durante las sesiones de documentales musicales.

La gala de inauguración a cargo de Elio Quiroga fue breve, correcta y novedosa, al centralizar por fin toda la actividad festivalera en la zona del casco antiguo capitalino, al celebrarse esta en el mítico Teatro Perez Galdós. incluyendo una actuación a cargo de Michel Camilo quien precedió al estreno del documental Playing Lecuona. Coproducción Canario-Cubana que homenajea a la figura del pianista cubano Ernesto Lecuona, quien viviera parte de su vida en Tenerife. El filme protagonizado por Michel Camilo, Chucho Valdés y Gonzalo Rubalcaba autores de las fantásticas versiones de Lecuona que se van desvelando en una cinta que si bien consta de un gran material base del que partir adolece de ciertos problemas de ritmo y montaje. Dejando al espectador durante su visionado con constantes dudas sobre el rumbo por el que se decantará el film, el del documental biográfico o el del concierto homenaje. dejando la sensación de quedarse a medio camino y algo cojo en ambos aspectos.

La presencia del cine canario como siempre fue uno de los pilares fundamentales del festival tomando aún mas fuerza con el estreno fuera de concurso del documental Bregando Historias, interesantísimo recorrido por la historia del cine hecho por canarios y en canarias desde su auge en los 70 hasta la actual nueva ola de cineastas que se han aprovechado de las bondades del formato digital. Contado a través de múltiples entrevistas a cineastas insulares, que contrastan opiniones, tendencias y estilos para descubrir la riqueza del cine isleño sin por ello dejar de lado cierto tono critico necesario para reflexionar acerca de las posibles vías para lograr formar una industria cinematográfica en las islas. Todo ello contado de manera amena y con un montaje dinámico, siendo el propio documental un buen ejemplo del cine actual hecho en canarias.

También a destacar la coproducción Franco-Belga-Canaria Evolution dirigida por Lucile Hadzihalilovic y ganadora de dos premios en San Sebastián. Rodada en Lanzarote y contando con un espectacular trabajo de fotografía, la cinta nos atrapa en una enigmática e hipnótica historia de un pueblo costero habitado solo por mujeres y niños. Sumergiéndose de lleno en el terreno fantástico, el filme consigue atraparnos desde el minuto uno entre sus ambientes enrarecidos de reminiscencias mitológico-marinas. Sin duda uno de los mejores films vistos en el certamen y que fue reconocido con una mención especial del jurado. Como también lo hizo el cortometraje Les poids des ailes, de Marine Discazeaux.

Otra de las participantes de la sección Canarias Cinema fue la película Las Manos de Miguel G. Morales, sucesora temática de Taro, el eco de Manrique, que en esta ocasión nos retrata la obra de Cesar Manrique desde la perspectiva de todos aquellos que trabajaron para llevarla a cabo. De mensaje bello y humano el documental de ritmo frenético logra emocionar y acercarnos aun mas al maestro haciéndole formar parte de la historia como si de un personaje secundario se tratase. La cinta acabó alzándose con un premio de distribución. Al igual que esa pequeña gran joya del cortometraje llamada Viejo dirigida por Christian Lage y protagonizada por un inmenso Rafael Navarro (cineasta multidisciplinar habitual del festival en los últimos años).

Los premios Richard Leacock recayeron en esta ocasión para el cortometraje El imperio de la luz, de Macu Machín y el largometraje Dead Slow Ahead, de Mauro Hercé.

En las distintas secciones paralelas del festival se pudieron ver desde extraños westerns argentinos como El movimiento que con limitado presupuesto y duración acaba resultando atractivo en el tratamiento de las formas aunque deficiente en el fondo. Hasta experimentos fílmicos como La academia de las musas de Jose Luís Guerín que arranca de forma apasionante gracias a su autenticidad y su discurso pero que tras un paréntesis que desconecta por completo al espectador, se va diluyendo según se va tornando en una ficción narrativa algo mas artificiosa.

Pudo verse también la reciente obra póstuma del director Andrzej Zulawski Cosmos, un esperpéntico y cargante ejercicio de autocomplacencia fílmica que se puede sobrellevar gracias a las pequeñas pinceladas de humor y erotismo que la salvan de sus desquiciados personajes. Otra esperada para todos los cinéfilos aquí presentes fue el documental Hitchcock/Truffaut que lejos de ser una traslación literal del famoso libro se queda en un interesante pero algo superficial análisis de la obra del maestro del suspense entrelazada con pequeños datos sobre la realización de la ya mítica entrevista de la que nació una amistad entre dos genios.

La vertiente mas “accesible” y bizarra del festival llegó de la mano de Jesús Palacios y su ciclo dedicado al Neo Western en donde pudimos ver joyas recientes como la crepuscular y violenta Bone Tomahawk plagada de personajes carismáticos y con una curiosa mezcla de géneros que la acerca al terror mas brutal. También se vio esa pequeña maravilla del cine de supervivencia y aventuras ambientado en la selva argentina que es El ardor y que llega a resultar tanto o mas interesante que recientes propuestas similares en espíritu como El renacido. Y ese western austriaco de una belleza plástica inigualable titulado The Dark Valley que finalmente no termina de convencer debido a un algo anodino y predecible desarrollo de acontecimientos.

El hueco para el cine documental tan en auge hoy en día nos ofrecía dentro de la programación obras maestras como The Wolfpack esa extraña mezcla entre Canino y Rebobine por favor que nos narra la extraña vida de unos hermanos aislados de la realidad, que se criaron admirando y recreando el cine de Hollywood. Otro documental a reseñar es esa extraña amalgama de teorías conspiranoicas por parte de diferentes historiadores que analizan la mítica adaptación de la obra de Stephen King a cargo de Stanley Kubrick,  El resplandor, en ese despiece del filme llamado Room 237.

Ya como fin de fiesta el ultimo fin de semana del festival aglutinó un suculento abanico de propuestas de ocio para disfrute del personal entre las que se encontraron el concurso de rodaje de cortometrajes express organizado por la zona comercial de Triana. Los conciertos del MMF en la plaza santa ana, que contaron con  la presencia de los grupos mas punteros del ámbito nacional como Mi Capitán y Boreals. Y lo mas variado y relevante de la escena local, aquellos que triunfan ya en todo el mundo como El Guincho, y otros que van sonando cada vez con mas fuerza y llegando mas lejos como es el caso de los enérgicos Texxcoco, el sublime y extraordinario Fajardo y los novedosos Banadú.

Y como no, no podía faltar la sección mas festiva del ámbito cinematográfico, la maratoniana noche mas freak que como siempre llenó las salas con un muy buen ambiente de predisposición a pasarlo bien pasándolo mal. Una noche con obras rebosantes de terror, humor y sangre. Allí fuimos testigos de la ultima película de Karyn Kusama The invitation que triunfó en la pasada edición de Sitges. La nota mas gamberra de la noche vino de parte de esa oda al ochenterismo mas entrañable que es Turbo Kid, que rescata a Michael Ironside y nos ofrece un simpático y divertido festín plagado de cubos de sangre y música electrónica a lomos de una BMX. Y por ultimo We are still here. Que nos ofreció la experiencia mas clásica y puramente terrorífica de la noche, en la línea de los filmes mas canónicos de mansiones encantadas de los años 70. logra crear una atmosfera tensa con la ayuda de esas presencias inquietantes que aun siguen allí.

Finalmente el palmarés de la sección oficial otorgó una Lady Harimaguada de oro al film chino Kaili Blues y la de plata a la japonesa Three Stories of Love. Premios a la interpretación para David Caracol por la lusa Posto Avançado do Progresso y para Verónica Gerez por la argentina Cómo funcionan casi todas las cosas. La mención especial del jurado fue para la argentina La familia chechena y el premio del publico para la producción franco-suiza Aloys.

Así pues nos despedimos de una nueva edición con el buen sabor de boca que deja el saber que el publico ha aumentado en un 37% respecto a la pasada edición, que el festival crece y que sus novedades son tan interesantes que las acogemos de forma entusiasta y con los brazos abiertos. Y como no, que aquellos cinéfilos (y en mas de una ocasión cinefagos) como el que esto suscribe nos quedamos contando las horas para volver a descubrir, disfrutar y por que no, también sufrir en la próxima edición con todo aquel cine que se hace por el mundo y que tenemos el privilegio de poder ver solo en ocasiones contadas, como las que siempre nos ha brindado este festival. Así que solo me queda decir, hasta el año que viene!
Por Yeray Pacheco.

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