En el barrio de Lomo Magullo, Telde, se celebra todos lo años la tradicional Traída del Agua. Es una fiesta / Romeria en la que miles de personas se acercan a esta pequeña localidad de unos 1500 habitantes, donde se conmemora  el único sentido que desde su nacimiento ha tenido esta festividad popular, se ruega para que llueva, al igual que lo hacían los aborígenes, en este mes de Agosto tan caluroso,

Actualmente es una de las fiestas mas populares de Gran Canaria, donde asisten miles de personas armadas con baldes, pistolas de agua y todo tipo de utensilios inventados por un público joven con mucha imaginación, disparando este liquido refrescante a discreción. Con la banda del pueblo comienza el recorrido hasta la acequia y la basílica de la Virgen mojando a todo el que se ponga a su lado.
Es un espectáculo de alegría y jovialidad que durante todo el día llenan las calles del barrio.

Acércate a este barrio de Telde y prepárate a mojarte y disfrutar de una fiesta veraniega de lo mas divertida.

LA TRAÍDA DEL AGUA ESTÁ INSPIRADA EN UN RITO ABORIGEN:

La carencia de agua era razón más que frecuente de todas las islas, que motivaban las distintas ceremonias y plegarias. En Gran Canaria cuando no llovía se iba en procesión a los almogarenes, que eran sus lugares sagrados. Allí derramaban, los aborígenes leche y manteca. De esta forma, levantando las manos al Cielo y gritando y cantando pedían la lluvia al Dios Supremo, Alcorac.

La tradición judeocristiana, arraigada en la isla, pondría a la Virgen de Las Nieves como patrona del barrio, siendo a la misma a la que se le piden las lluvias. El agua sustituye la leche y la manteca de los aborígenes. Los gritos estarán representado en la danza con la música o en la exclamación, por el agrado o desagrado, motivados por algún inesperado remojón. Se hará dentro del lugar sagrado, con respeto y veneración.

Se hizo así los tres primeros años para no dañar la limpieza. En los siguientes años se pasó a la Puerta de la Procesión, desde donde también se cantaba la Salve a la Virgen. A partir del año 1975, con el cambio de Régimen y la numerosa afluencia de gente, venida de otras localidades, se pasó a mojar/rociar, a puerta cerrada, las paredes exteriores del Templo.

Éste es el único sentido que desde su nacimiento ha tenido “La Traída del Agua”, como una rogativa, para que llueva, al igual que lo hacían los aborígenes.

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