Siempre entre las diez mejores películas del 2015 en las listas más prestigiosas de los críticos de cine. Nightcrawler estuvo nominada a mejor guión en la última edición de los Oscars, la Academia de Hollywood cometió de nuevo uno de sus sempiternos errores al dejar a la ópera prima de Dan Gilroy sin más nominaciones.
En realidad este sobresaliente debut es una denuncia sobre la pornografía de la noticia en estos tiempos multipantalla. Un descenso a los infiernos de la ambición, y una patada al periodismo actual.
Louis Bloom el personaje interpretado por Jake Gylleenhaal, es un tipo solitario, alimentado espiritualmente por la televisión y el ordenador. Pero Bloom no es un carroñero más, debe ser el mejor. Le sobra inteligencia y le faltan sentimientos, esto le hace el candidato perfecto.
En él, el director encuentra el instinto satánico de la depredación. El espíritu de la modernidad, basado en el darwinismo social y la nutrición del morbo, encuentra su mayor demonio en Louis, como Paul Thomas Andersonlo halló en el empresario Daniel Plainview (Daniel Day-Lewis), en “Pozos de Ambición”(2007). Ambos comparten un desprecio por la humanidad sólo igualado por su deseo de autoridad. Louis es un hombre igualmente encantador, maquiavélico y ambicioso. Parece que Jake Gyllenhaal esta ante uno de los papeles más complejos de su carrera.
La contrapartida a todo esto, puede ser el personaje de Rene Russo que queda dibujado, sin más, por su miedo a perder el trabajo. Más que por las ansias de gloria o por alcanzar puestos más altos dentro de su mundo.
Director: Dan Gilroy
EEUU /2014/ 113 min.
Fotografía: Robert Elswit
Referencias: El Gran Carnaval (1951), Taxi Driver (1976)
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