Hace más de 15 años que comenzó a disfrutar haciendo bailar en fiestas privadas, raves y cabinas varias de discotecas de la isla de Gran Canaria. Comenzó tímidamente, pero pronto destacó su pasión por hacer mover el esqueleto, una profesión de arte con arte.
De compartir cabina pasó a ser cartel principal con su música más cruda, ha creado escuela.
Que un artista sea un profeta en su tierra es algo harto complicado. Si además es natural de una isla -cualquiera que fuere su latitud, tamaño y ubicación- que ese talento no solo sea reconocido y celebrado allí sino que además su carrera sea motivo de alabanza, lejos de ese pedazo de tierra que emerge sobre el océano, es algo ciertamente extraordinario. El nombre de este canarión -léase Javier Carballo- está íntimamente ligado al de la gestación y alicatamiento de la mejor música electrónica underground en Canarias y, por ende, de España. Sin duda en la geografía isleña afortunada y sonora, su nombre es sinónimo de energía; de música de baile clandestina de alta calidad; de house technificado o de techno ajausado; de mistérico, sensual y oscuro deep; de contrastada profesionalidad y prolífica actividad, de independencia estética y ética y, sobre todo, de devoción por los sonidos que incitan al movimiento, a la cadencia… en definitiva… al baile
Desde hace dos años Javier vive a caballo entre las islas y europa, sin parar de actuar en ciudades com Berlin, Londres, Beirut, Paris, etc..
En enero de este año se estreno al otro lado del charco en el festival BPM de México, y las ciudades nortemaericanas de Nueva York y Miami.
Para mas informacion visita:







