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Potaje de jaramagos para el fresquito…

Potaje de jaramagos para el fresquito…

Y cuando llegan las primeras lluvias…
Por Vanessa Santana

Cuando llegan las primeras lluvias, llegan nuevos productos a los mercados, hoy vamos hablar de uno, que cada vez que lo consumo, me recuerda a la última vez que fui a cogerlos con mi padre, para que luego, mi madre nos hiciera uno de los potajes que más nos gusta, el potaje de jaramago.

Los jaramagos o también llamados champurrio, es una planta bianual de tallo erguido, hasta 1 metro de altura, de horas grandes y muy divididas en segmentos. Sus flores son pequeñas y de color amarillo limón, sus hojas actúan como estimulantes de las funciones orgánicas y son antiescorbúticas, pectorales, además de favorecer la diuresis y sirven como purificadoras de la sangre. Con ella podemos hacer tisanas, jugos, ensaladas y guisos, como nuestro potaje de jaramagos, uno de los platos más populares de la gastronomía de nuestra tierra.

Esta planta le aporta un sabor particular al potaje y junto con el de berros es de los más tradicionales de la cocina canaria.

Considerada como una mala hierba, silvestre, esta variedad de ”rúcula“ es muy tierna y sabor potente, algo picante y amargo, recuerda al wasabi, su sabor recuerda a la mostaza. También se les puede añadir a ensaladas, pizzas, platos de pasta, crudos o ligeramente salteados. Por sus características y su sabor, suele servirse junto a los carpaccios, y las tan habituales ensaladas de rúcula, naranja y parmesano. Está considerado como una de los platos más populares dentro de la gastronomía de las Islas Canarias. Con una sencilla preparación y elaboración, el potaje de jaramagos tiene que servirse acompañado de un buen trozo de queso, gofio amasado y vino de la tierra.

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Sin lugar a dudas, este plato no defraudará al más exigente de los paladares, resulta un placer comerlo, sobre todo en los días en los que el frío se hace notar.

Ahora prepara la lista de la compra y vete al mercado, porque estos jaramagos junto a unas buenas papas de las islas, judías tiernas (así lo llamaría mi madre y si son frescas mejor), una buena piña, un trozo de batata o también ñame (yo no le pongo, porque mi mama así no me enseñó), ajo, pimiento verde, comino, aove y una pizca de sal.
Sin duda ahora es su momento, con este “pelete” que mejor que poner al fuego un buen potaje.

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