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Hablando de Futuro: Desarrollo de interfaces cerebro-computadora

Hablando de Futuro: Desarrollo de interfaces cerebro-computadora

Hola, hoy inauguro una nueva colaboración con esta excelente publicación que es LA BRÚJULA. Cuando Javi y Berta me propusieron que colaborara con ellos, les dije que me apetecía mucho y que era una excelente oportunidad parar presentar en un tono desenfadado, optimista y lo más objetivo posible, las novedades más disruptivas del mundo tecnológico digital. Lo he llamado “Hablando de Futuro”, me parece un nombre con poca obsolescencia programada, por lo que valdría dentro de 10 años, igual que ahora. Espero que os guste esta nueva sección.

Creo que una forma sencilla de hacerlo es presentar un concepto, se haya convertido en proyecto real o esté en fase de prototipo. Y explicar en qué consiste, cuales son sus novedades y concluir con una reflexión que “hable de este futuro”, que se está convirtiendo en nuestro presente con mucha fuerza y presencia. Es el proceso al que llamamos DIGITALIZACIÓN.

El alucinante proyecto que quiero mostraros en esta primera entrega, es el de NEURALINK, empresa estadounidense especializada en el desarrollo de interfaces cerebro-computadora, implantables, también conocidos como Brain-Machine Interfaces o BMI, fundada por Elon Musk. Actualmente se encuentran desarrollando un dispositivo capaz de tratar pacientes que sufran de discapacidades causadas por desórdenes neurológicos mediante estimulación cerebral directa. Y, según declaraciones de Musk, la tecnología desarrollada por Neuralink busca, a la larga, lograr una simbiosis total con la inteligencia artificial. Actualmente se encuentra desarrollando experimentaciones en animales en conjunción con la Universidad de California.

Neuralink tiene como objetivo a corto plazo, crear interfaces cerebro-computadora que puedan tratar distintas enfermedades causadas por desórdenes neurológicos. Dichas interfaces tienen el potencial de ayudar a personas con una amplitud de desórdenes clínicos. Los Investigadores han demostrado que, con el uso de estas interfaces, determinados pacientes han sido capaces de controlar cursores de computadoras​, prótesis robóticas y sintetizadores del habla. Lo que demuestra su potencial uso en el área médica para tratar a pacientes con severas discapacidades y mejorar notablemente su calidad de vida.

Pero como objetivo a largo plazo, tal como anuncia la propia web de la empresa, se espera que las interfaces cerebro-computadora estén disponibles para el público general y se integren como tecnología imprescindible en la vida diaria, similar a la forma en la que, actualmente, dispositivos como los smartphones o los portátiles son de uso esencial en el día a día.

Musk ha declarado en múltiples ocasiones su creencia de que la inteligencia artificial representa un riesgo para los seres humanos, debido a la posibilidad de que esta supere en habilidades a la especie humana. Para él, la mejor solución al problema sería, en vez de seguir desarrollando sistemas de AI externos a los seres humanos, lograr una simbiosis total con la inteligencia artificial de modo que pueda ser controlada. Lo que se lograría creando una capa de inteligencia artificial sobre la corteza cerebral, sistema que se está desarrollando con Neuralink. El interés de Musk por las interfaces cerebro-computadora comenzaría, en parte, debido a la influencia de un concepto de ciencia ficción llamado «Neural Lace» que es parte del universo ficticio descrito en La Cultura, una serie de novelas escritas por Iain Banks.

VIDEO: Neuralink. Presentación de avances en el proyecto, junio de 2020.

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Tenga o no tenga éxito el proyecto, lo que parece que sí se va a conseguir es la comunicación con las máquinas a través del pensamiento. Y aunque Facebook ha aparcado de momento su proyecto de interface cerebro-computadora, muchas otras compañías aparte de Neuralink, continúan sus investigaciones.

Creo que se logrará pero que se va a tardar bastante en que la comunicación sea tan fluida como ahora se logra con las interfaces estándar. Por ahora es más importante el desarrollo de las interfaces conversacionales, donde usamos la voz para interactuar con la máquina. Y quizás, en un futuro cercano y con más conocimiento de cómo funciona realmente nuestro cerebro, consigamos este sueño de Musk, donde nuestro pensamiento será suficiente y de alguna forma estaremos hibridados con la Inteligencia Artificial en la frontera de nuestra propia consciencia. Porque a partir de ese punto, cabría preguntarse si seguiríamos siendo nosotros mismos.

Gracias y hasta la próxima.

Pedro Mujica.

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