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Mr. Kangrejo es un selector musical que busca envolver tu mente con sonidos de calidad

Mr. Kangrejo es un selector musical que busca envolver tu mente con sonidos de calidad

La otra noche un dj me salvó la vida

Mr.Kangrejo

¿Qué se puede esperar de una persona que cuando era un bebé su madre le cantaba “submarino amarillo” para que comiese? 

Pues que a la larga acabase inmerso en un mar de músicas, navegando por las ondas de los sonidos que llegan hasta nuestras costas, donde habitan los (K)angrejos.

El comienzo de mi interés por las grabaciones musicales se remonta a los años 70 cuando mi padre se compró un magnetófono portátil de cintas de cassette. Recuerdo perfectamente grabar mis primeras cintas con los programas de música que emitían por la primera cadena, (bueno, la única que había entonces). A mediados de los 70, mis padres se compraron una cadena Hi-Fi, (todo un lujo en aquella época) y la instalaron en su dormitorio. Pasado un tiempo se dieron cuenta de que cometieron un gran error al instalarla en su alcoba; tuvieron que cambiarla a otra habitación para sacar de su dormitorio al pequeño melómano okupa.

Cuando ojeo algún álbum de fotos familiar, me doy cuenta que lo de poner música para otros lo llevo haciendo desde pequeño; hay fotos donde aparezco con 14 o 15 años con los auriculares puestos pinchando con el tocadiscos de mis padres en las fiestas de cumpleaños que le preparaba a mi hermana pequeña o en los guateques con los amigos de la pandilla. Pero por diversas vicisitudes de la vida nunca llegué a establecerme como disc-jockey en locales o discotecas en aquella época. Ya de mayorcito, en 1999, conocí al DJ Raymond Höfler, (promotor de festivales como “Inspiración Tenerife”, “Colores” o “Jazzindance”), y fue él quien poco a poco me fue introduciendo en este mundillo. Ahí comencé a grabar mis primeras sesiones pero aún no me decidía a dar el salto a pinchar de cara al público.

Fue 2010 cuando por fin comienzo a pinchar en eventos, pero finalmente me doy a conocer de cara al público como Mr.Kangrejo colaborando desde 2011 y durante varios años, con el proyecto fotográfico solidario Photobrik. A partir de ahí realizo mis primeras incursiones tanto en locales en Gran Canaria, Tenerife, La Palma, Fuerteventura, Lanzarote, Segovia, Avilés y Madrid; como en diversos festivales: ‘Jazzindance’, ‘Noches de Soul’, ‘África Vive’, ‘Mueca’, ‘Sonidos Líquidos’, ‘Maspalomas Costa Canaria Soul Festival’, ‘Festival Internacional Canarias Jazz & más Heineken’ y ‘WOMAD’. Durante seis años promoví y organicé en Las Palmas el evento Jazzindace, proyecto de Raymond Höfler que se organizaba conjuntamente en Tenerife y Gran Canaria, con la colaboración del DJ Carlos Arnay.

Si algo caracterizan mis sesiones es por su eclecticismo a la hora de seleccionar los temas, es más; me considero más un selector musical que un DJ, de ahí mi empeño por conseguir siempre una selección de temas rebuscados que a la vez enriquezcan la sesión y sean del agrado del público. Trato de evocar todo un abanico sonoro, un viaje que nos transporte desde la época de los años cincuenta hasta los ochenta, recorrido en el que invito a disfrutar de sonidos de raíz negra y ritmos con un profundo groove.

Mi interés por pinchar se debe a una inquietud personal que me lleva a compartir la “música negra” y por otro lado conseguir evadirnos temporalmente de este “abstracto” que estamos viviendo.

Suelo pinchar principalmente músicas afroamericanas y casi todas sus vertientes. Considero que estoy en “permanente estado de experimentación y aprendizaje”, ya que el espectro musical de este género es inmenso. Mi principal influencia musical proviene del jazz y en sus derivas. Cuando se siente y comprende la gran magnitud rompedora de este género, todo lo que supuso, no sólo a nivel musical, sino también en lo social y lo cultural, así como su gran influencia en todo los estilos musicales posteriores; uno tiene la capacidad de crear y encontrar analogías con otros tipos de expresiones que me permiten fusionar el jazz más arraigado y de raíz con otros géneros.

El soul y el funk también están muy presentes en mis sesiones, precisamente porque son estilos que transmiten mucho groove. Para mí, una sesión no tiene sentido si no consigue trasladar “sensaciones” al público y hacerlo vibrar.

La influencia de la música disco corre por mis venas ya que era el estilo musical de los primeros discos que me regalaron mis padres, cuando yo tendría unos 12 añitos, allá por el año 78. Eran las primeras grabaciones que empezaba a coleccionar y que oía una y otra vez en el tocadiscos.

Otras influencias, lógicamente, las vas recibiendo por la propia evolución de los estilos musicales, por las épocas que te van tocando vivir, (mis primeras influencias jazzísticas comenzaron en la época universitaria), o por colegas que vas conociendo, como el caso de Raymond Höfler; de él recibí mis primeras influencias en el acid jazz, nu-jazz, philly soul, rare grooves y soulful house.

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Festivales como el WOMAD me han servido para nutrirme de un abanico de sonidos entremezclados con otras culturas musicales como la africana, brasileña, árabe, asiática, latinoamericana, etc.

Cuando me preguntan por mi canción, disco, músico o banda preferida, no suelo contestar ya que es tan grande el espectro de estilos musicales que me apasionan que me sería imposible; reconozco que entraría en un auténtico conflicto mental debatiéndome, por ejemplo, entre “Kind of Blue” de Miles Davis o “Blue Train” de John Coltrane. La música es puro sentimiento emocional, es capaz de evocar y traer al presente recuerdos de tu infancia, juventud, momentos y experiencias vividas y compartidas. Y todo esto depende de la situación por la que estás pasando en el momento que escuchas ese disco. Hay días que disfruto y me emociono más poniendo un disco de ópera que cualquier otro disco de mi colección.

Yo no podría concebir una vida sin música. El silencio es para los muertos.

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