Leyendo ahora
El Rock & Roll y su rebeldía no morirá nunca gracias a bandas como The Cassavetes

El Rock & Roll y su rebeldía no morirá nunca gracias a bandas como The Cassavetes

ESTO NO ES NY

Ni falta que hace, para hablar de The Cassavetes y su nuevo BRAND EP ´´In the hounted house´´.
Y me siento como un juguete extraño que habla de algo que tiene una rosa tatuada entre sus brazos. Un nuevo artefacto sonoro diferente y que, por amor al Rock&Roll, debería darle una escucha todo el mundo.
Las ciudades y los locales que se quedan cojas de conciertos y emociones están presentes aquí. Por eso es importante.

Estoy enfermo, y la noche la curan discos como este. Enfermo de necesidad de música en directo.
Este nuevo EP de cuatro canciones juega a lo que juega. A clásico. Y aquí vamos…
Abre el EP una declaración de principios, OUT OF THREE. Huele a riff añejo, a grandes escenarios. Como si las notas de Walk This Way se tocasen al revés, lo que denota acierto y amor por la música. Francis, Jesús y Fran escudan a Rubén, como siempre, certeros y finos, casi insuperables.
Y sigue lo que he contado, LONE STAR, un himno para el salón más noble que pueda tener una ciudad, sin conciertos. Y un himno a la amistad.
A los mandos, esta vez, junto con Rubén Hernández se encuentra el talento de Yeray López jugando con las teclas del sonido. Un acierto.
Y tres, la tercera, HUSBANDS, y lo poco que me gusta leer crónicas de un disco canción a canción. Pero es que esa melodía… esa melodía es demoledora y cuéntanos esa historia otra vez, Cassavetes y Christian Bormann, como en la primera, y esas letras nos abrazan.
Y entonces sale todo lo que uno lleva dentro y vuelves a ponerlas una y otra vez, esas historias y esas melodías.
NO MAN cierra el disco, o lo abre. Lo abre a nuevas miras que antes no había escuchado en The Cassavetes. Un final que avanza futuro. Y que deja con ganas de que llegue otro. Y con ganas de que añadan estos temas a los conciertos que vendrán y nos permitan sentir una vida brillante. Repito, jamás The Cassavetes encontrará mejores escuderos, amigos y seguidores.
Una delicia de cuatro canciones, otra vez…

Por Eugenio Cruz, Abril de 2021

REFLEXIONES AL EDITAR “ IN THE HAUNTED HOUSE”
Por Rubén Hernández

No podría estar más de acuerdo con Fernando Pardo (Sex Museum) cuando declaraba lo siguiente hace dos años en una entrevista a Ángel H. Sopena (La Opinión de Murcia):
´´La realidad musical y social no tiene nada de rock desde hace décadas. El rock se ha convertido en un tópico feo y rancio con el que no me identifico. El rock siempre fue de inadaptados, de tarados y retrasados, de gente que no encajaba y a los que les gustaba dar por culo y automedicarse. Los Stooges, Los Ramones o Black Sabbath son el ejemplo perfecto: carne de psiquiátrico o reformatorio. Cuando esa gente desaparece, lo que queda es el envoltorio y una actitud impostada y postiza, rockeros de fin de semana y estrellas del pop que canallean su imagen y su discurso para un público que no se entera de nada.´´

Así que últimamente me descojono mucho de lo que veo por los pocos bares que visito y los menos aún, de mi ciudad, en los que alguna vez veo tocar a alguna banda. Tras un año y medio casi, desde el último concierto de una banda de rock celebrado en mi ciudad, todo lo vivido a veces me parece un espejismo Cada vez que alguien habla del panorama musical en las islas o alguna vez usa lo de “rock canario” como una descripción, me siento tan ajeno a todo eso que creo que soy un alienígena en el medio donde vivo. No tengo nada que ver ni nada en común, con toda esa morralla de catetos que se creen estrellas y se disfrazan de “rockeros de camiseta” para que sus colegas les hagan vídeos y fotos con el móvil, poniendo pose de malotes con pantalones elásticos y enseñando “tatus”. Hay una ingente cantidad de casi analfabetos con una guitarra colgada, que se jactan de hablar de ”Kultura” cada vez que abren la boca, cuando lo que quieren decir es fiesta y borrachera, y a los que lo único que mueve es su mediocre vanidad de influencers de barriada. Por otra parte, también existen dos o tres (por no decir veinte bandas canarias), que no pasan de copia de cartón piedra de mala calidad de los clichés más vulgares de sus también vulgares y manidos mitos. Son caricaturas de los pósters que tenían en su habitación cuando eran niños, y aunque hace años que deberían tener algo de vergüenza, las redes sociales, la banalización de la cultura y el hecho de que valoren un “like” como una legitima aprobación para continuar su farsa, los alimenta. Igual me equivoco, porque me equivoco casi siempre, pero la fantasía en la que algunos de ellos parecen vivir podría un día de estos hacer que se den un buen batacazo, cuando les sea insoportablemente humillante saber que todos conocemos sus miserias, y que la falsa imagen de estrellonas que pretenden proyectar, siempre fue un paripé que no engañaba más que a ellos mismos.

The Cassavetes no tiene nada que ver con ninguna otra banda que ahora mismo conozcamos en las Islas Canarias, ni nos estimula lo más mínimo casi nada de lo que hace que otras pierdan el culo. Creo que la poca gente que sigue lo que hacemos con cierta fidelidad es capaz de darse cuenta de que no somos “un producto” ni en el escenario, ni en ningún lado.

Ver también

Damos sólo los conciertos que nos apetece dar y sólo lo hacemos donde nos sentimos medianamente cómodos para poder mostrar lo que somos, así que como cada vez quedan menos clubs en Canarias en los que se pueda tocar, sobre todo material propio, pues desde finales de 2019 no hemos vuelto a tocar, y ese año sólo hicimos tres conciertos. El último fue en Madrid porque nos lo pusieron más fácil allí que aquí. Y es que somos una banda de clubs. Nos gusta tocar ante una audiencia de 50-100 personas porque lo cierto es que es ahí donde más disfrutamos. Ya he tocado con otras bandas ante audiencias multitudinarias, en escenarios al aire libre, en festivales… y nunca me ha gustado la experiencia. Me gusta tener a los otros músicos a dos metros de distancia, y ese contacto físico con el público que no permite un escenario grande. Porque me gusta sonar y llenar prácticamente la sala desde los amplis, sin apenas equipo extra. Depender de menos medios, circunstancias técnicas y humanas. Los cuatro tipos que somos la banda, y punto.

Tocar con la infraestructura básica…. Casi como si fuera nuestro cuarto de ensayo, aunque es cierto que la mayoría de las veces no podemos tocar en los clubs al volumen que sí lo hacemos en el Sibiyibi, nuestro hábitat natural, donde hemos grabado casi todo nuestro material y también este último EP.

El canario Rubén Hernández es el líder de la banda The Cassavettes, afincada en Tenerife,como su música, como el rock & roll, no tiene pelos en la lengua, esta música nunca debería tenerlos.
Su música y su actitud ante la vida desprende fuerza, no podemos más que aplaudirle y agradecerle que no pare nunca de componer y sobre todo, de tocar en los tugurios que tanto nos gustan.
Porque el rock & roll sin oscuridad, sudor y decibelios no puede ser autentico …

Ir arriba
X
X