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Érase una vez Hollywood, la fábrica de los sueños rotos

Érase una vez Hollywood, la fábrica de los sueños rotos

LA HUELLA DEL CINE

Comenzamos este mes con la sabiduría de un nuevo colaborador, un lujo y un orgullo tenerlo: Luis Díaz, analista de documentos cinematográficos, experto en autógrafos y manuscritos originales, propietario de una de las colecciones más destacadas de Europa que nos deleitará con su conocimiento sobre los entresijos, curiosidades y momentazos del cine de todos los tiempos.

Érase una vez Hollywood, la fábrica de los sueños rotos.

Hoy recordamos aquellas divas del cine que, convertidas en iconos de belleza, no supieron separar la persona del personaje. Tras las luces de los focos y los flashes, existían también grandes sombras, que las condenaron a una corta y turbia vida, en ocasiones llena de excesos y de desdicha. Como si el glamour estuviera relacionado con la tragedia, algunas terminaron catapultadas al mito, no sin antes pagar un elevado coste por su continua exposición. A pesar de pertenecer al Crepúsculo de los Dioses, muchas actrices de Hollywood, como Gloria Swanson o Bette Davis, quedaron en el olvido durante años, tras décadas de dedicación en cuerpo y alma al Séptimo arte. A esta desgraciada lista de grandes actrices se sumaba Rita Hayworth, símbolo de la belleza femenina, y musa de los soldados norteamericanos. Y es que Gilda fue vetada por sus ocasionales pérdidas de memoria que relacionaban con un posible alcoholismo. Con los años, se descubrió que padecía Alzheimer, enfermedad que le ayudaría a olvidar los abusos sexuales sufridos por parte de su padre. Ha pasado el tiempo, y Los caballeros las siguen prefiriendo rubias, como Marilyn Monroe, figura de culto que sigue sumando admiradores, y que fallecía a los 36 años en extrañas circunstancias.

El final del camino de baldosas amarillas para muchas prodigiosas actrices de la época, como Judy Garland, fue una sobredosis de barbitúricos, y para otras, el destierro, como Greta Garbo, la inolvidable Mata Hari, que nunca reía y que, tras rechazar un Óscar, rogaba paz y soledad. Aunque el cuento de hadas para una de ellas sí se cumplió, como es el caso de Grace Kelly, rescatada por un príncipe de las garras del maestro del suspense, el destino cometía un Crimen perfecto al morir la bella actriz en un terrible accidente automovilístico.

Tan solo puedo añadir que en Hollywood no siempre las vidas eran de película…

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